La conjura de los siete caballeros de Úbeda

David N.
David N.
Publicado: julio 13, 2026
Última edición: julio 13, 2026
"Una señal en la noche bastó para salvar la fortaleza de Albanchez."

Siendo comendador de la Orden de Santiago don Luis de la Cueva, el Viernes Santo de 1460 se concertaron siete vecinos de Úbeda: cuatro de ellos eran hermanos, los Calancha; otros dos, también hermanos, pertenecían a la familia de los Córdoba; y el séptimo era un hombre llamado Roquez.

Todos estaban considerados comúnmente como hombres valientes y se habían propuesto acabar a traición con la vida del citado don Luis y apoderarse de las fortalezas de Bedmar, Albanchez, Solera y Canena, que este poseía como comendador de la Orden de Santiago.

Para ello, uno de los Córdoba se encargaría de entrar mediante engaño, aprovechándose de la amistad que mantenía con el alcaide de la villa de Solera, situada a cuatro leguas hacia la parte del jaloque. Uno de los Calancha debía hacer lo mismo en el castillo de Albanchez.

Los cinco restantes —tres Calancha, un Córdoba y Roquez— se dirigieron a Bedmar, fingiendo que regresaban de realizar correrías por el Reino de Granada, como habían hecho en otras ocasiones. Se presentaron como amigos y valedores de don Luis de la Cueva, por cuya mediación uno de los Córdoba había sido rescatado de los moros.

Sin embargo, actuaban contra los intereses de la Casa de la Cueva en la comarca de Mágina y pretendían arrebatarle mediante malas artes los castillos de Albanchez, Bedmar y Solera.

Un miembro de la familia Calancha debía hacerse con Albanchez, aprovechándose de la amistad que lo unía con el alcaide de la fortaleza. Mientras tanto, en Bedmar, don Luis de la Cueva y Sanmartín, con solo quince años, hizo frente a los asaltantes.

He aquí el relato de la epopeya:

«El día de Viernes Santo de 1460, en cuanto se abrieron las puertas de la ciudad, los cuatro hermanos Calancha salieron a caballo de Úbeda.

Frente a las ventanas del alcázar, donde se encontraba el cuerpo de guardia, se despidieron y cada uno pareció tomar un camino distinto. Era una precaución.

Después de dar varios rodeos, volvieron a reunirse en el lugar conocido como el Pilar de la Aldehuela, junto al camino de Jimena, y llegaron hasta el paraje denominado el Ayozar. Allí volvieron a separarse.

El menor se dirigió hacia Solera, de cuyo alcaide era falso amigo. Otro miembro de los Calancha se encaminó hacia el castillo de Albanchez. Los restantes tomaron el camino de Bedmar. Esto ocurría al amanecer.

Una mano poderosa les había ofrecido oro e impunidad si entregaban los castillos de Bedmar, Solera y Albanchez y la joven cabeza de don Luis de la Cueva y Sanmartín, comendador de la Orden de Santiago en Bedmar.

Don Luis de la Cueva, que se encontraba acompañado de su madre, doña Leonor de Sanmartín, permanecía ajeno a lo que se le venía encima. Aquel día contemplaba su primera espada, recibida como regalo de su pariente, el duque de Alburquerque, don Beltrán de la Cueva, con motivo de su decimoquinto cumpleaños.

Fingiendo los hermanos Calancha que regresaban de una entrada en tierra de moros, aquellos traidores descabalgaron en el patio del castillo de Bedmar.

Desde la escalera del alcazarejo los saludó el confiado don Luis:

—¿Qué albricias traéis de Granada, Roquez?

—Pocas y malas, señor. Anoche pasamos a tierra de moros, con más frío que pelando rábanos, y fuimos descubiertos por los escuchas. Se llenaron los cerros de almenaras, cuernos y señales, como si fuera el rey de Castilla quien entraba a talar la vega. Nos ha sido forzoso regresar con las manos vacías. Solo queríamos besaros las manos y pediros licencia para volver a Úbeda con una carga de sal, a ver si este comercio alivia nuestra pobreza.

Tal y como los traidores habían previsto, don Luis mandó a uno de sus criados que avisara al salinero para que preparase una carga de sal.

—Otra cosa queríamos pediros, señor: que deis licencia al talabartero de Villavieja para que nos venda una docena de cuerdas para los palos de nuestras ballestas, pues las traemos flojas.

Don Luis mandó a otro criado a buscar las cuerdas. Ya solo quedaba en el castillo un hombre capaz de manejar las armas: el portero. Las demás personas eran mujeres y niños.

Dejando a Roquez entreteniendo con su conversación a don Luis, los demás salieron disimuladamente y se dirigieron hacia la entrada. Allí causaron al portero una grave herida en el vientre cuando este trató de impedir que cerrasen las puertas de la fortaleza.

Un pajecillo que presenció lo sucedido corrió a avisar a don Luis. Los compañeros de Roquez se acercaban mientras arrastraban al portero, que aullaba gravemente herido.

Pensaban que don Luis, por ser todavía un muchacho, se desanimaría al verse solo y con la puerta del castillo tomada, sin posibilidad de recibir auxilio del pueblo.

Sin embargo, don Luis, al contemplar aquella escena, se enfureció y atacó a los traidores. Aunque resultó malherido durante la refriega, manejó su espada contra todos ellos.

Mató a cuatro de los conspiradores. El quinto logró sobrevivir durante unas horas, tiempo suficiente para revelar el plan que habían preparado.

Don Luis envió inmediatamente un aviso a los alcaides de Solera y Albanchez. Los otros dos traidores fueron apresados y ahorcados.

Los vigías del torreón de Cuadros avisaron a los moradores de los castillos de Albanchez y Solera del peligro que corrían.

Unos caballeros de Úbeda, enemigos de la familia de la Cueva, que poseía la Encomienda de Bedmar, Albanchez y la mitad de Canena, habían intentado matar a don Luis de la Cueva y Sanmartín con el propósito de apoderarse de sus posesiones.

Uno de los miembros de la familia Calancha, aprovechándose de la amistad que mantenía con el alcaide de la fortaleza, debía apoderarse aquella tarde de Viernes Santo del castillo de Albanchez.

Sin embargo, no consiguió su propósito gracias a los avisos nocturnos transmitidos desde el torreón de Cuadros».

 

Hechos reales, según el relato de Juan Eslava Galán.

Fuente: Albancultur, Asociación para la Protección del Patrimonio Cultural de Albanchez de Mágina.

Datos de la ficha
  • Categoría:Historias y Leyendas
  • Municipio:Albanchez de Mágina
  • Provincia:Jaén
  • Tipo:Sucesos recordados
Fuente de la información
  • Tipo de fuente:Una asociación
  • Entidad:Asociación cultural Albancultur
Información adicional
  • ¿Hecho real o leyenda?:Hecho real
  • Época:1460
  • Personas o lugares que aparecen:Don Luis de la Cueva y Sanmartín, los hermanos Calancha, los hermanos Córdoba y Roquez
  • Lugar relacionado:Castillo de Albanchez, torreón de Cuadros, Bedmar, Solera y Úbeda

Comentarios

0 comentarios

Todavía no hay comentarios publicados.

Datos de la ficha
  • Categoría:Historias y Leyendas
  • Municipio:Albanchez de Mágina
  • Provincia:Jaén
  • Tipo:Sucesos recordados
Fuente de la información
  • Tipo de fuente:Una asociación
  • Entidad:Asociación cultural Albancultur
Revisada por
David N.
PARTICIPAR ES FÁCIL

¿Cómo prefieres aportar?

Manda un audio, una foto o un texto contando tu historia.

ANTES DE EMPEZAR. *Lee nuestra Guía para publicar bien

LO MÁS FÁCIL

WhatsApp

Envía tu historia lo más natural que quieras: un audio, una foto, un vídeo o unas líneas escritas desde el móvil.

Ir a WhatsApp
SI PREFIERES ESCRIBIR

Formulario web

Completa tu aportación con más calma desde la web. Ideal para escribir textos largos y añadir varios detalles.

Abrir formulario