Flor de Mágina
Una historia de pan, familia y Mágina. Más de un siglo de tradición panadera y repostera que ha sabido crecer sin alejarse del lugar donde comenzó.

Una historia con raíces
La historia de Flor de Mágina no comienza con una marca, sino con una familia. Su legado panadero se remonta a 1890, en Albanchez de Mágina, donde generación tras generación el oficio, los conocimientos y las formas de trabajar fueron pasando de padres a hijos.
Salvador Contreras continuó aquella tradición desde su horno de la calle Horno. Allí creció su hijo Fermín Contreras Vidal, aprendiendo desde niño el oficio de panadero y haciendo del horno una parte fundamental de su vida. En 1957, Fermín inició su propia etapa empresarial abriendo un horno en la calle Molino; con el tiempo el negocio crecería y se trasladaría a la calle Mesones.

La siguiente generación llegaría de la mano de su hija María Contreras Gila, que recibió de su padre el saber hacer y la pasión por un oficio construido durante décadas. En 1996, María tomó el relevo y abrió un nuevo capítulo en la historia familiar: nacía Flor de Mágina.
Una empresa creada para conservar aquella tradición, hacerla crecer y llevar sus productos mucho más allá de Sierra Mágina.
«Aquí no había recetas escritas. Estaba lo que la abuela hacía con las manos y lo que tu paladar recordaba. Si no lo apuntabas, se perdía.»
De generación en generación
Generaciones de un mismo oficio en Albanchez de Mágina.
Flor de Mágina hoy

Lo que nació como una pequeña panadería familiar es hoy una empresa dedicada a la elaboración y distribución de panadería y repostería gourmet artesanal. Al frente se encuentra María Contreras Gila, que ha conseguido combinar el conocimiento recibido de generaciones anteriores con nuevas elaboraciones, nuevos mercados y una forma de producir adaptada a los tiempos.
Flor de Mágina continúa teniendo su origen en Albanchez de Mágina, desde donde mantiene una identidad basada en tres pilares.
Sabores con identidad propia




De la tierra al horno

El lugar donde nace una empresa también puede formar parte de sus productos. Flor de Mágina trabaja con materias primas naturales y concede un protagonismo especial al aceite de oliva virgen extra de Jaén, uno de los productos que mejor representan el paisaje y la cultura gastronómica de la provincia.
También sus hornos mantienen una relación directa con el entorno: utilizan leña de olivo procedente de podas y aprovechamientos locales. Una forma de conservar la tradición artesanal mientras se aprovecha un recurso propio del paisaje de Sierra Mágina.
Tradición que evoluciona
De Albanchez hacia fuera
Desde un pequeño municipio de Sierra Mágina, Flor de Mágina ha conseguido hacer viajar sus productos mucho más lejos. Sus elaboraciones han llegado a distintos puntos de España y a mercados internacionales, además de estar presentes en ferias y encuentros profesionales como Salón Gourmets.
Pero hay algo que continúa acompañándolas allá donde llegan: Mágina. El propio nombre de la empresa recuerda el lugar del que procede.
Horno de Fermín

En 2026, Flor de Mágina dio un paso más en la conservación de su propia historia con la puesta en marcha del Centro de Interpretación Horno de Fermín, en Albanchez de Mágina.
Un espacio ligado al histórico obrador que permite acercarse al oficio tradicional de panadero, a la trayectoria de la familia y a una forma de trabajar estrechamente vinculada al municipio. El proyecto convierte así una parte de la memoria familiar en un lugar desde el que seguir transmitiendo el oficio a las nuevas generaciones.
Fermín Contreras Vidal

Panadero, músico y una figura estrechamente vinculada a la historia de Albanchez de Mágina. Su historia personal va mucho más allá de Flor de Mágina y cuenta con una ficha propia dentro del Mapa del Patrimonio Vivo.
Visita Flor de Mágina
- DirecciónC/ Mesones, 16
Albanchez de Mágina
Jaén - Teléfonos953 35 83 23
687 446 465 - Correo y webflordemagina@hotmail.com
flordemagina.es
Un negocio con raíces
Flor de Mágina forma parte de Negocios con raíces porque detrás de sus productos existe una historia estrechamente ligada a Albanchez de Mágina: generaciones de una misma familia, un oficio transmitido con el paso del tiempo, productos vinculados al territorio y una empresa que ha sabido evolucionar sin perder de vista el lugar donde comenzó.